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miércoles, 4 de octubre de 2023

Refugio para pescadores

 

Vista frontal del refugio, con el ingreso marcado por dos postes gruesos de madera.

Este refugio para pescadores se ubica en Vila São Francisco (2°51'10"S, 40°41'13"O), al norte del estado de Ceará, en Brasil. De clima tropical, el indicador fundamental del cambio de estación en esta zona son los vientos y las lluvias, lo que hace posible levantar una construcción liviana, típica de quienes se dedican a la actividad pesquera en zonas tropicales desde hace generaciones. No hay que dejar de ver que no se trata de una vivienda de ocupación permanente, si no más bien de una construcción sencilla, de rápida ejecución, cuyo objetivo principal es el de brindar protección de los factores climáticos: el Sol, la lluvia y el viento.

Ubicación de Vila São Francisco, próximo a Jericoacoara.

De pequeña superficie, el volumen presenta una planta cuadrangular cuyo perímetro lo marca la ubicación de postes de madera que hacen las veces de estructura y de soporte para las piezas horizontales que permitirán cerrar los muros con barro. El techo, a dos aguas, se cubre con hojas de palmera secas. En uno de los laterales se erige una cerca de ramas gracias a la cual se configura un semicubierto, a la vez que se divide el exterior del interior. El refugio se haya contenido por la vegetación circundante, escasa en suelos arenosos tan próximos a la playa.

Detalle de la técnica de "pau a pique", también conocida como "taipa de mão". 

El único material traído del interior, de antes de llegar a la playa, es ese suelo rojizo característico de los suelos de las zonas tropicales, esos suelos con alto contenido de hierro, cuyo color destaca con respecto a los colores claros de la arena y de la madera. Se mezcla con esa arena blanca, de textura muy fina, que llega a percibirse en la mezcla ya seca y colocada entre las varillas horizontales. Esta es la técnica de "pau a pique", técnica similar a la quincha o al bahareque, técnicas que constan de armar una estructura de madera o de caña a la que se fijan otras piezas de menor tamaño (estacas o bastones) a las que, a su vez, se entrelazan las varillas o los "mimbres". En este caso, puede verse cómo las varillas están atadas con alambre y fijadas con clavos a los postes y estacas. Como todas las técnicas dentro de los sistemas mixtos, es liviana y de rápida ejecución. No se requiere de herramientas especiales ni moldes y ha marcado la evolución de las construcciones en el ámbito rural brasileño.

lunes, 20 de septiembre de 2021

Doña Nati

La casa de Doña Nati y la ubicación de Colonia Carlos Pellegrini.

La casa de Doña Natividad Escalante se construyó en 1943 en Colonia Carlos Pellegrini (28º32’10”S, 57º10’24”O), la localidad más grande dentro de los Esteros del Iberá, con alrededor de 900 habitantes, ubicada en la provincia de Corrientes. Se construyó con materiales naturales: estructura de madera y techo de caña (tacuara) y cortadera, pudiendo ser las siguientes variedades de pajas del lugar: paja brava, paja colorada o paja lagunera. Los muros se levantaron con sistema mixto, con una variante usual en ámbitos rurales: el “enchorizado”. El suelo arcillo-limoso se mezcló con las fibras del “espartillo” (Spartina argentinensis), una gramínea característica de la zona y ampliamente distribuida en el cono sur. Las fibras del espartillo pueden verse expuestas en la cara sur de la vivienda, la cara más castigada por tormentas y precipitaciones.


La cara sur, la más castigada. A la derecha, detalle del espartillo expuesto.

Natividad Escalante fue la propietaria original de esta vivienda de tierra cruda. En ella, esta mujer soltera crio a un sobrino y atendió un despacho de bebidas para los lugareños. Atendía a las personas a través de la ventana ubicada en la cara norte, que puede verse en la imagen inferior. Luego de su partida, se sucedieron otros habitantes hasta quedar vacante y deshabitada durante varios años, algo que contribuyó a su rápido deterioro.


La abertura por donde Doña Nati despachaba bebidas, orientada al norte.

Recientemente, los dueños del “Café de los Pájaros” adquieren la parcela donde se ubica la propiedad y, además de levantar el nuevo café respetando la vegetación existente, llevan a cabo tareas de recuperación del rancho, luego de años de abandono. Dado que la reversibilidad es una característica de la tierra como material de construcción, es que la restauración de los sectores más deteriorados no fue complicada ni costosa, puesto que la tierra y el espartillo se extrajeron del mismo lugar. También, un techo de chapa se coloca por encima del techo de paja para facilitar su conservación. Estas chapas se recuperaron de la remoción de una escuela rural cercana. El interior, en mejor estado que el exterior, consta de tres habitaciones de muros pintados a la cal y vinculadas entre sí por vanos interiores cuyos dinteles no superan el 1,50 m de altura. Es por las dos habitaciones en cada extremo que se puede acceder al interior desde la galería orientada al este. El piso también está hecho de tierra cruda y presenta un bajonivel de aproximadamente 30 cm, característica compartida con muchas viviendas rurales del litoral y de la pampa húmeda.


Vistas de la galería (izq. y centro). Interior (der.).

Luego de casi 80 años, la casa de Doña Nati sigue siendo un testimonio de la arquitectura vernácula de tierra cruda, en este caso, ubicada en la zona bioambiental Ib (según la norma IRAM 11.603), de clima muy cálido y húmedo. Nuestro especial agradecimiento a Fernando y a Javier, del “Café de los Pájaros”.